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Jean La Fleur

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Jean La Fleur

Mensaje por La Fleur el Jue Nov 24, 2011 10:59 pm




·Jean La Fleur·

Sobrenombre: La Fleur. Suelen llamarme solo por mi apellido.
Raza: Espécimen varón de humano caucásico.
Edad: Voy a cumplir 30 el mes que viene.
Actividad: Soy abogado, trabajo en el bufete familiar.
Nacionalidad: Francés, del mismo centro de París.
Orientación sexual: Homosexual flexible. (Heterosexual para todos los que conozco).
Estado civil: Llevo 8 años disfrutando de un matrimonio "feliz".

Descripción física: Mido 1,84 y peso unos 78 kilos. Llevo el pelo corto, a si es más fácil salir corriendo por la mañana. Tengo el cuerpo trabajado y sino recuerdo más 42 lunares en la espalda. Tengo tres tatuajes, el que más destaca es la cruz de mi brazo derecho. Algunas veces llevo barba de un par de días, normalmente cuando no tengo que trabajar. Tengo los ojos en una tonalidad de azul grisaceo, que me dan una mirada profunda. Mi sonrisa es blanca y brillante. Suelo vestir de traje debido a mi trabajo, y por las miradas indiscretas se que me hacen un culo perfecto.

Descripción psicológica: Pueden considerarme una persona histriónica, no es que quiera llamar la atención siempre, sino que necesito no sentirme olvidado. Necesito estar cerca de la gente, mi apartamento me parece demasiado grande cuando Charlotte está trabajando, creo que ese fue el motivo por el que caí en los brazos de Pierre. Lo necesito en las noches de lluvia, asi como levantarme al lado de alguien que me cuente los lunares y me lleve ginebra por la mañana. Considero rápidamente a las conocidos como amigos, aunque suelo olvidarlos tal como los conocí.

Los juicios me encantan, adoro ganar, me encantan las ovaciones cuando saco a un testigo sorpresa o doy un giro a mis argumentos. Se podría decir que amo mi trabajo. Las mentiras son mi día a día, tanto en mis relaciones personales como en mi trabajo. Tengo una tendencia morbosa a desfigurar la realidad.

Me casé con 22 años. Conocí a Charlotte en él segundo año de la carrera, me fascinó su fortaleza. Tenía pinta de no necesitar jamás ayuda de nadie, y jamás la habría pedido. Era el punto inverso a mi personalidad, mientras yo me esforzaba por agradar, ella se esforzaba por parecer más invisible. Pero ella era la más conocida de todas las chicas de la universidad, y yo conseguí su amor. Se que fui egoísta, ella merecía a alguien que la quisiera de verdad, yo solo le tenía cariño. El mundo me ahogaba si estaba solo, y mi padre no aceptaría otro tipo de amor de mi parte.

Me siento culpable al encontrar a Charlotte borracha los lunes por la mañana, y cuando escucho llorar a mi hermana, Claire, mientras bebemos bourbon en compas de champagne. Piensa que su marido tiene un amante, le miento. Yo solo la consuelo y le digo que no piense en esas cosas, que no puede ser verdad...que es este aire parisino que nos vuelve locos a todos...

·Historia y Familia·

Historia:

Me encedí un cigarrillo y le di una calada honda, como si quisiera contaminarme los pulmones hasta hacerme llorar. Pero la costumbre se conjugó en mis pupilas y no pasé más allá de una tos de risa y sus ojos vueltos hacia mi cara.
-¿Café?- dijo, levantándose.
Yo me sacudí la cabeza y asentí. Aunque solo fuera para reajustarme la compostura y dejarme de tonterías, pero cuando me tendió el café y noté el brebaje arañándome las entrañas como un gato asustado, lo solté a bocajarro todo lo que llevaba metido entre las cotillas desde hacía años.
-Te quiero, Pierre.
Él entornó la mirada y cogió mi cigarrillo del cenicero. Le dio una calada lenta, como si pretendiese besarme con aquel gesto, y volvió a dejarlo en su sitio.
-Menudo disparate- respondió.
Una bofetada me hubiera dolido menos que notar lo acelerado de su humor en el corazón a aquellas horas. Pero sonreía, no con los labios, porque Pierre no era de esos, pero si con sus ojos de señorito afrancesado, con sus ojos tan azules como el mar. Aquella sonrisa esquiva bajo el puente de la nariz, prieta, un poco esquiva, como si le costara dejarla salir.
-Verdad que sí, ¿eh? Dónde vamos a ir los dos enamorados, no podría hacerle eso a Charlotte, y tu tampoco vas hacerle daño a Claire.- dije, retomando mi cigarrillo.
Él me miró el gesto, y sonrío esta vez con la boca.
-Y sin embargo, por qué no. ¿Puedo?-Preguntó, señalando con sus manos de pianista el vaso mediado de café.
El regusto de mi aliento se había quedado en el cristal, y él sin dejar de mirarme, bebió por donde sabía que yo había atragantado mi valentía antes de decirle nada.
-¿Sabes que es lo que siempre me ha gustado de tí, Pierre?- le dije.
-El qué.
-Que siempre tomas café en un vaso grande de agua. Lleno hasta arriba, como sino te diera miedo una sobredosis de amargura.
-¿Y eso es lo qué te enamoró de mí?- me preguntó, con un asomo de burla en la voz.
Yo le miré las piernas, enredadas en el sofá y sacudí la cabeza.
-No. En realidad lo que me enamoró de tí fue que tuvieras la cabeza llena de sueños. Tantos que ninguna sobredosis de café podría amargarte nunca las ganas de vivir.
Me levanté de la cama y sobre mi cuerpo desnudo puse la ropa que se encontraba esparcida por la habitación. Me despedí de Pierre con un simple beso familiar en la mejilla.
-Hablaremos cuando vuelva.- dije, a modo de despedida.

__________
-Qué sorpresa encontrarte borracha, querida. ¿Qué ha sido esta vez?¿Brandy?¿Ginebra?-Pregunté, entrando con ceremonia en el salón.
Ella alzó la botella y amargó un brindis.
-A tu salud y a la de tu fulano. ¿Te apetece?Por lo que yo sé tú tampoco desdeñas una copa cuando te la ponen delante.- dijo, serena.
-No te pega este patetismo, Charlotte.- contesté, quitandole la botella de la mano. Le di un sorbo largo, quemaba incluso más que el café de Pierre.
Charlotte se abalanzó sobre la botella y se tropezó con la alfombra. La sujeté antes de que tocase el suelo, el vertigo la golpeó, y tuvo que agarrarse a mí con fuerza.
-Damela- balbuceó.
-No.
-¡Damela, maldita sea!- chilló, revolviendose.
Arrojé la botella al suelo y Charlotte se soltó de mis brazos. Reparé en que tenía la blusa manchada de sangre a la altura del hombro.
-No sé de qué va todo esto, pero tiene que acabarse. ¿Hasta cuándo va a seguir así?¿Eh?¿Hasta matarte? Dímelo Charlotte. ¿Es lo qué quieres?- le grité.
-Si, eso precisamente lo que quiero- contestó, mirandome a los ojos.
Antés de que pudiese reaccionar, ella había alcanzado la puerta del balcón y la había abierto.
-¿Qué estas haciendo?-Dije, con la voz atragantada.
Charlotte se dobló sobre la barandilla y cerró los ojos.
-Charlotte, no me hagas esto, por favor.- susurré, acercandome a ella con cauterla.
Ella volvió a incorporarse, y me miró fijamente.
-Por el amor de dios, Jean, no seas ridículo, no voy a tirarme por el balcón.- dijo, exasperada.
Estaba pálida y parecía a punto de vomitar. Inspiró fuerte y se acercó a mí. Me había sentado en el sofá para que no notara que me temblaban las piernas.
-Vamos, Jean, quita esa cara. Yo salvo vidas, ¿cómo voy a matarme?Solo necesitaba un poco de aire.
Le cogí la mano y se la apreté. Nos quedamos ambos en silencio, con la boca seca y algo parecido a tristeza clavado entre las costillas.
-¿Y por qué la bebida? Por qué, Charlotte, si sabes también como yo que eso te destroza por dentro- pregunté de pronto.
Ella se encogió de hombros y sonrió.
-Lo bueno que tiene matarse a base de tragos es que, si te arrepientes, siempre tienes tiempo de dar marcha atrás.
La dejé en la habitación, casi a oscuras y fuí por mi bolsa y mi maletín.
-Charlotte, tengo que irme. Asuntos de trabajo. Sobrevive, hazlo por mí. Solo será una semana. Lo arreglaremos cuando vuelva, te arreglaremos.- la dejé a solas, con la sensación de que probablemente no volvería a verla.

Familia:

Padre: Guilleume La Fleur.(62 años). Abogado.
Madre: Marié La Fleur.(Fallecida).Ama de casa.
Hermana:Claire Saunière(32años). Abogada.
Esposa:Charlotte La Fleur(30años). Médico, cardióloga.
Cuñado y amante:Pierre Saunière(35años). Abogado.

·Otros Datos·

Nivel adquisitivo: Tengo que trabajar, pero puedo comprar la mayoría de las cosas que quiero.
Pertenencias:
Bolsa:
-Un par de trajes.
-Camisetas y camisas.
-Ropa de deporte(Pantalón corto y camiseta sin mangas.)
-Ropa interior suficiente para una semana.
-Unos Levis algo desgastados, y con un agujero a la altura del muslo derecho.
-Unas zapatillas converse de color rojo.
-Tres corbatas.
-Unos zapatos.
-Una bufanda azul oscura.
-Un abrigo tres cuartos de color negro.
-El expediente de mi nuevo cliente, y un par de casos que debo tratar a la vuelta.
-Un ejemplar de Nuestro común amigo de Charles Dickens, lleva más de una decada intentando leerlo.
-Unas ray ban wayfarer de color negro.
-Bolsa de aseo.
-Un sombrero.
Enfermedades: Estoy completamente sano.
Antecedentes: Me detuvieron una vez en la universidad por escandalo público. Solo me costó una noche de calabozo.
Manías o Trastornos: La mayoría de los silencios me parecen incómodos, tengo una necesidad imperante de lleanarlos, aunque sea con frases estúpidas.
Fobias: Tengo miedo a volar, por eso me tragó tantas horas de tren.
Gustos: Beber bourbon en copas de champagne, la ginebra, el buen vino, las galletitas saladas. Las pecas de Charlotte, la cama de Pierre, las noches en los bares con Claire. El cigarrillo de despúes del polvo. Los cruces de miradas con extraños.

·Extra·

Religión: Sinceramente nunca me lo he planteado. Me casé por la iglesia, aunque ni siquiera lo medité. Supongo que no creo en nada, tampoco tengo demasiado tiempo como para plantearmelo.
Habilidades: He tenido que mentir en numerosas ocasiones en mi trabajo y en mi vida diaria. Por lo que se podría decir que es mi habilidad. No me cuesta nada hablar en público.
Deportes: Una hora de gimansio al día, tres veces a la semana.
Mascotas: Siempre quise tener un gato negro y ser él amante de alguien. Gatos he tenido de todos los colores menos negro, pero lo de ser el otro fue más fácil de lo que parecía. Solo tuve que jugarmelo todo a una única carta y esperar que la suerte estuviese de mi lado. Y yo siempre he sido de los que tienen suerte, incluso vestido de amarillo.
Idiomas: Nativo francés e inglés en nivel avanzado (aunque se me nota el acento).
Estudios: He estudiado derecho y tengo un master en relaciones internacionales.





Nos mentimos por no decir la verdad, porque ser sinceros hería y nosotros eramos un par de tipos duros.
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Re: Jean La Fleur

Mensaje por Azul el Jue Nov 24, 2011 11:15 pm


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